16.07 Painel 3: 2003-2013 - A Política Externa Brasileira e a crise internacional

Adhemar S. Mineiro, economista e técnico do Departamento Intersindical de Estatística e Estudos Socioeconômicos (DIEESE), Luiz Eduardo Melin de Carvalho e Silva, diretor da Área Internacional e de Comércio Exterior do Banco Nacional de Desenvolvimento (BNDES) e coordenação de Virgínia Barros, presidenta da União Nacional dos Estudantes (UNE).

Imagens: Rede TVT.

18.07. Palestra Brasil no mundo: mudanças e transformações (por Florencia Grieco)

 Los cuatro días de conversaciones intensas, detalladas y por momentos apasionadas de la Conferencia Nacional “2003-2013 Uma nova politica externa”, en la Universidade Federal do ABC de Sao Paulo, tuvieron un final inspirador para las más de 600 personas que las presenciaron y las casi 12 mil que siguieron cada jornada por internet: en dos horas repletas de bromas y anécdotas personales, el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva recorrió los últimos diez años en los que Brasil logró convertirse y consolidarse como un nuevo actor global.

Presentado por el pro rector de Investigación de la UFABC, Klaus Capelle, Lula comenzó la mesa “Brasil en el mundo: cambios y transformaciones” recordando sus primeros pasos en el escenario mundial como presidente: su compromiso de campaña en 2002 de “no permitir que hubiera ALCA en América Latina”; la conciencia de que no sería posible una política exterior sin una definición y una nueva prioridad de con quién relacionarse; la creación de “los amigos de Venezuela” en 2003; la decisión de hacer un “cambio geopolítico y comercial en un mundo en el que Estados Unidos era el sheriff y la Unión Europea el delegado, mientas que nosotros no eramos respetables ni nos tomaban en serio”; la reunión en la que le respondió a George W. Bush que Brasil no tenía nada en contra de Irak y que su guerra era “en contra del hambre”. “Las armas químicas en Irak fueron la gran mentira del siglo XXI”, aseguró.

El actual presidente del Instituto Lula se enfocó luego en los tres ejes principales de la política exterior de Brasil bajo sus dos gobiernos y los primeros años de Dilma Rousseff:

- la instalación del combate al hambre en la agenda internacional
- la diversificación de las relaciones de Brasil en el mundo - América del Sur, África, países árabes
- la pelea por lograr un cambio en las instituciones multilaterales y las estructuras de gobernanza global.

 

Combate al hambre

“Mi orgullo es haber colocado en la agenda mundial la discusión sobre el combate al hambre. Nunca el hambre fue tan debatido como a partir de ese momento”, recordó Lula al referirse al primer pilar de la política exterior de su mandato. “El hambre no admite medidas paliativas -precisó-. Yo sufrí el hambre muy de cerca y sé que no es posible que en el mundo de hoy una persona se vaya a la cama sin comer.”

También explicó su compromiso de acabar totalmente con el hambre en África para 2025, según la iniciativa del Instituto Lula, la FAO y la Unión Africana: “Muchos dicen que quieren combatir el hambre pero en realidad no quieren hacerlo. Hoy el mundo produce 2,4 billones de toneladas de alimentos en el mundo, entonces el problema no es la falta de alimentos en el mundo sino que las personas no tienen el dinero para comprarlos”.

Diversificación de relaciones internacionales

Sobre el segundo pilar de la política exterior brasileña de la última década, Lula recordó que en el comienzo de su primer mandato “nadie quería romper con Estados Unidos pero tampoco queríamos ser dependientes” y que pronto entendieron que “cuanto más diversificadas fueran nuestras relaciones externas, más posibilidades tendríamos en Brasil de que nos fuera bien”.

Para lograrlo, explicó, Brasil empezó por la “querida América del Sur”, donde Brasil “era percibido como el imperio, como el enemigo”. El objetivo de la política exterior en aquellos años fue, en consecuencia, “reconquistar la confianza política de todos los vecinos”. Lula repasó los nombres de los protagonistas del “periodo más progresista de América del Sur”, que se registró a mediados de la década del 2000 con Evo Morales en Bolivia, Néstor Kirchner en Argentina, Ricardo Lagos y Michelle Bachelet en Chile, Tabaré Vázquez en Uruguay y después Pepe Mujica, Rafael Correa en Ecuador y Fernando Lugo en Paraguay. “Nunca antes tuvimos tanto crecimiento, nunca tuvimos tanta distribución, nunca tuvimos tanta inclusión en América del Sur como a partir de esos años”, aseguró. Como ejemplo de ese acercamiento y de que “ya no hay más desconfianza”, citó la creación de la Unasur y de la Celac: “Por primera vez logramos reunir a los líderes de América Latina y el Caribe sin la presencia de Estados Unidos y Canadá. Cada vez creo más en esto, en que seremos un actor en este mundo globalizado”.

Lula se enfocó también en otra región a la que Brasil se acercó en la última década: África. Además de asegurar que Brasil tiene “un compromiso moral y ético” con el continente, explicó que la diplomacia brasileña tenía y tiene todavía muchos preconceptos sobre África. Para vencerlos, ofreció algunos datos: “Hoy hay 26 mil millones de dólares de intercambio comercial con África y sumamos 19 embajadas nuevas en el continente. El resultado ha sido excepcional”. A quienes le preguntaban “para qué relacionarse con África”, Lula les recordó que con el apoyo y el voto de África, “hoy un brasileño lidera la OMC y dominamos la FAO. Nunca antes Brasil estuvo tan representado. Así se construye el mosaico de otra política en el mundo”.

Dejó claro, además, que Brasil debe ayudar con dinero a Haití, “que paga el precio todavía hoy de haber sido el primer país negro en independizarse”, y a África con un diagnóstico contundente: “Si Brasil no se alía con África, lo hará China”.

Nueva gobernanza global

Por último, Lula abordó un aspecto de las relaciones internacionales en las que Brasil ha ganado voz y exige voto: una mayor participación en la toma de decisiones globales a los nuevos actores.

“Sin instituciones multilaterales fuertes no se puede mantener la paz ni el equilibrio económico y social -explicó-. No es aceptable que los pobres se conformen con ser pobres y que los ricos sigan siendo ricos”. Nuevamente, la pobreza fue el eje de su análisis. “Para que cada ser humano del mundo tenga el nivel de vida de un alemán o un sueco, sería necesario que el planeta Tierra fuera tres veces más grande”, explicó y citó en ese sentido un ejemplo que demuestra que se avanzó “muy poco” en la creación de una nueva gobernanza global: “los países del Primer Mundo llevan gastados 9,5 billones de dólares en unla crisis financiera que todavía no terminó y Estados Unidos gastó 3 billones en las guerras de Irak y Afganistán. Me pregunto: ¿y si todo ese dinero hubiera ido a los pobres?”.

En ese sentido, Lula aseguró que haya una mejor gobernanza e instituciones multilaterales hay que consultar a nuevos países en la toma de decisiones porque “los cinco de siempre no pueden seguir mandando”. Hizo así referencia al Consejo de Seguridad de la ONU al que “Brasil tiene que entrar porque la geografía política hoy es otra”.

La crisis global le permitió ejemplificar ese choque entre visiones diferentes del mundo: “los europeos no fueron criados para enfrentar crisis; son hijos del Plan Marshall. Acá en Brasil las personas protestan para conquistar más cosas, en cambio en Europa protestan para no perder el Estado de bienestar.” De todos modos, alertó que “no existe ningún lugar en el mundo en que la negación de la política dé mejores resultados que el ejercicio de la política. Pasó en Italia y llegó Berlusconi, pasó en Egipto y ahora vuelven los militares.”

Después de hablar durante casi dos horas y de responder las preguntas sobre todos los temas y los protagonistas del escenario global actual (el caso Snowden y el espionaje por parte de Estados Unidos, las negociaciones de Brasil con Irán, la siempre esquiva paz en Medio Oriente), Lula se despidió con un mensaje directo a los cientos de estudiantes de diferentes universidades que hicieron fila bajo el sol durante dos horas para verlo, escucharlo y sacarse fotos: “Cuando estén putos con la vida, cuando digan 'no me gusta Lula', 'no me gusta Dilma' o quien sea, no nieguen a la política y menos nieguen a los partidos políticos. Hagan otros partidos, entren ustedes a la política. En ustedes está el político perfecto.”

 

Por Florencia Grieco 

Resumo da palestra 'Brasil no mundo: mudanças e transformações', parte da programação da Conferência Nacional '2003 - 2013: uma nova política externa', ocorrida entre 15 e 18 de julho de 2013 na Universidade Federal do ABC (UFABC).